Lámina y pintura

Un trabajo que surge desde el cotidiano íntimo del taller, que dibuja desde el o cio la parodia, los sueños y las vicisitudes de los obreros. Sin di cultades, sin ojeras innecesarias y sin el destino pan etario aborda lo político, la situación de miles de inmigrantes y las pasiones masculi- nas poco abordadas desde lo teatral en sus raíces más viscerales. Tiene maravillosos momentos llenos de ritmo donde los actores le apuestan a un dramatismo honesto y sin parafernalias.
Yorlady Ruiz, artista.

Solietad

Saltan las imágenes a borbotones, como en regadera, lo surreal se toma la escena, baña y desborda el imaginario que puebla a este ser asediado en su soledad, es la multiplicación de su “Yo” escindido el que fragua esa multitud que lo arropa, le cobija y finalmente, brinda albergue. Allí percibo el neologismo, la palabra que subsume su dualidad: Multitud y Soledad, tan antagónicas como inseparables.

Boss Cara de Toro

Boss, interpretado por César Castaño, director y dramaturgo del grupo, nos golpea a fragmentos de espíritu, nos lanza una y otra vez certeros golpes de palabra, mostrándonos cómo se levanta un hombre y enfrenta la vida como se debe. Se podría pensar que la obra es la partición del actor, del dramaturgo y hombre, desenmascarando las preocupaciones y poniendo en cuestión las inquietudes de cada uno.
Albeiro Montoya Guiral, escritor.

Cada vez más tarde

Cada vez más tarde alimenta la esperanza del renacer de una dramaturgia propia en el Eje Cafetero, instalada en los lenguajes de la escena de hoy: fragmentada, disruptiva, irreverente, con una conciencia crítica del entorno y una exploración en las realidades y los imaginarios de los tiempos que corren.
Wilson Escobar Ramírez, crítico e investigador teatral.

Ricardo III

La riqueza de esta propuesta está cimentada en los recursos del lenguaje del juglar, mezcla de farsa, drama y comedia. (...) Un Ricardo, tan cercano a una realidad como la nuestra, la de un país condenado a resolver sus conflictos a través de la violencia. Teatro El Paso expone con limpieza descarnada y patética esta metáfora que se esconde a lo hondo de Ricardo III.
Wilson Escobar Ramírez, crítico e investigador teatral.